Después de tantos años en este nuevo lugar he decidido comenzar este diario que iré escribiendo mientras busco mi sombrero.
Todo comenzó hace 5 años aproximadamente, acababa de abandonar la mazmorra de el castillo de la reina de corazones, pero en el tiempo que estuve encerrado, el país de las maravillas, había cambiado. Me encontraba solo y perdido, en una extensa llanura, en la que encontré a Alicias y Sombreros, aunqué me sorprendió al ver que tales Sombreros podían hablar, y tenían su propia personalidad. Muchas Alicias eran malas, otras eran buenas, y otras solo pensaban en si mismas pero todas ellas buscaban algo en común, un Sombrero. A mi también me hacia falta un Sombrero, la llanura era fría y mi cabeza empezaba a helarse.
En mi llegada a la llanura cuatro Alicias me recibieron. Una Alicia era tímida, con el cabello moreno y llevaba unas gafas, otra era mas extrovertida, llevaba un delantal rosa y unos cabellos castaños, era primera Alicia, otra era alta de cabello castaño largo y llevaba un quimono, estaba perdida y intentaba encontrar a si misma y por ultimo una Alicia también con el cabello castaño y largo pero era algo mas bajita a las demás. Junto a estas Alicias empece mi búsqueda hacia mi Sombrero hasta que encontré a mi primer Sombrero. El Sombrero al principio era encantador pero a lo largo de los años comprendí que ese no era un buen Sombrero. El sombrero me quedaba grande y sentía una incomodidad en al cabeza, como si un objeto punzante se me clavase en ella. A lo largo del tiempo mi Sombrero empezó a comportarse de una forma distinta, cambio su personalidad. A los 3 años con mi primer Sombrero, salio volando. Estuve deprimido durante un tiempo mientras me ayudaron las Alicias a seguir adelante. Meses después encontré dos Sombreros mas, un sombrero me quedaba bien, el otro no tanto, así que decidí llevarlo en la mano. Tiempo después mis sombreros trajeron a otro mas, este Sombrero no era como los mis otros dos, este tenia una mala conciencia pero yo decidí llevarlo en la mano junto a mi otro Sombrero, tiempo después los dos Sombreros que llevaba en la mano me hicieron tropezar y caer, Estos dos salieron rodando y el sombrero que llevaba puesto se me cayo pero siguió a mi lado. En ese mismo tiempo conocí a un sombrero que no estaba hecho para mi y a tres nuevas Alicias, una era pequeña, como si una muñeca de porcelana se tratara, otra llevaba otro quimono y la ultima.... era una alicia engreída y malvada.
Paso un año. Ese día estaba resfriado y me quede en una caverna que encontré. Estaba cansado, durante ese año estuve siguiendo varios Sombreros, pero en el intento mi cabeza cogió frió. En la caverna estaba deprimido y de pronto encontré un Sombrero, no le eché mucha cuenta al principio, pero el me invito a que le colocase en mi cabeza, entonces cedí... Estuve llevándolo puesto durante un mes, estaba alegre, porfin encontré un Sombrero que me venia bien pero con un descuido el viento se lo llevó. Salí corriendo tras el pero cuando lo cogí vi que estaba roto. Yo, con lagrimas en los ojos me lo puse. Estaba deprimido, no pude proteger a el Sombrero y ahora estaba roto, pero después conocí a dos nuevos Sombreros, uno de ellos aun tenia cabellos morenos de haberlo tenido puesto otra Alicia, y aunque ese Sombrero me gustaba bastante no me deshice de el Sombrero roto que llevaba puesto por la culpa que pesaba sobre mí.
Pasaron dos meses mas, mi sombrero se rompió del todo. Estaba triste y solo, y dos de las Alicias que siempre me acompañaban encontraron sus sombreros, uno de ellos fue el que conocí con la Alicia bajita, que al darle conocer a las tres Alicias que siempre me acompañaban se apoderó de una de ellas y un sombrero que también le acompañaba se apoderó de la otra, de ese modo perdí el acercamiento con las dos Alicias que llevaban quimono y me quede solo junto a la Alicia bajita, ya que la primera Alicia no nos acompañaba muy a menudo. Desde que ocurrió eso sabia que una de ellas había encontrado su verdadero sombrero, pero la otra llevaba un sombrero que no le quedaba bien y temía de que se hiciese daño. Ese día paseaba junto a la Alicia pequeña y uno de los Sombreros que había conocido ese mismo año. La Alicia pequeña había sufrido daños con Sombreros anteriormente y se adornaba con prendas para aparentar ser mas dura, aunque sus ojos dejaban ver lo frágil que era. Tiempo después ella se fue y estuve a solas con ese sombrero que tanto me gustaba. Ese Sombrero se dio a conocer mas de sí. Ahora que recuerdo, esos escasos minutos en los que estuve a solas con ese Sombrero fueron los minutos mas felices de mi vida en aquel extraño lugar. Pasaron unas semanas, mi cabeza estaba fría y necesitaba un Sombrero. Pensé en aquel Sombrero que me hizo tan feliz aquellos minutos. pero él no era de mi talla y aun contenía los cabellos de aquella desconocida Alicia para mi, asi que decidí ir a por el otro Sombrero.... pero era demasiado tarde. Aquel Sombrero lo llevaba otra alicia. Tras esto, deprimido, comencé a llorar. Nunca antes me había sentido tan triste desde la perdida de mi primer Sombrero, el cual, lo llevaba otra alicia en su cabeza. Con el paso del tiempo conseguí acercarme mas a aquel Sombrero con cabellos de alguna Alicia y a otro Sombrero que nunca se separaba de él. Cuando ya tenia a estos Sombreros junto a mi, el sombrero de la chica alta del quimono los espantó quedándome solo de nuevo. Fue en ese instante cuando me enfade con aquel sombrero y obligue a aquella Alicia a que se lo quitase, pero ella se negó rotundamente, así que las abandone y me fui junto a estos Sombreros, ya que con ellos me sentía acogido, no como con aquellas Alicias que fueron perdiendo su conciencia a causa de sus sombreros. Esto nos lleva a la época actual en la que yo estoy comenzando a escribir este diario, en el suelo de la caverna donde hace un año y una semana, refugiado nuevamente por un resfriado, conocí a un Sombrero que ahora está roto... Dejo atrás sin escribir la forma en la que conocí a la Alicia portadora de aquel Sombrero, el tiempo en la que deseé llevar a el otro Sombrero y el tiempo en el que intenté quitarle el sombrero a la Alicia alta del quimono para colocare ese Sombrero que quise llevarlo sobre mi cabeza. Ahora estos dos Sombreros me acompañan, aunque ahora rara vez consiga verlos a aquel Sombrero que me regaló aquellos minutos tan felices en este mundo, sigo queriéndolo tener a mi lado, aunque quise tenerlo en mi cabeza durante meses. y a la Alicia que lo portó antes de que yo lo conociese. Ahora solo espero que esta Alicia lo lleve en su cabeza, aunque tampoco quiero que ocurra como con las otras Alicias. Y aquí estoy yo, escribiendo este diario y buscando a mi Sombrero en este País de las Pesadillas...
Paso un año. Ese día estaba resfriado y me quede en una caverna que encontré. Estaba cansado, durante ese año estuve siguiendo varios Sombreros, pero en el intento mi cabeza cogió frió. En la caverna estaba deprimido y de pronto encontré un Sombrero, no le eché mucha cuenta al principio, pero el me invito a que le colocase en mi cabeza, entonces cedí... Estuve llevándolo puesto durante un mes, estaba alegre, porfin encontré un Sombrero que me venia bien pero con un descuido el viento se lo llevó. Salí corriendo tras el pero cuando lo cogí vi que estaba roto. Yo, con lagrimas en los ojos me lo puse. Estaba deprimido, no pude proteger a el Sombrero y ahora estaba roto, pero después conocí a dos nuevos Sombreros, uno de ellos aun tenia cabellos morenos de haberlo tenido puesto otra Alicia, y aunque ese Sombrero me gustaba bastante no me deshice de el Sombrero roto que llevaba puesto por la culpa que pesaba sobre mí.
Pasaron dos meses mas, mi sombrero se rompió del todo. Estaba triste y solo, y dos de las Alicias que siempre me acompañaban encontraron sus sombreros, uno de ellos fue el que conocí con la Alicia bajita, que al darle conocer a las tres Alicias que siempre me acompañaban se apoderó de una de ellas y un sombrero que también le acompañaba se apoderó de la otra, de ese modo perdí el acercamiento con las dos Alicias que llevaban quimono y me quede solo junto a la Alicia bajita, ya que la primera Alicia no nos acompañaba muy a menudo. Desde que ocurrió eso sabia que una de ellas había encontrado su verdadero sombrero, pero la otra llevaba un sombrero que no le quedaba bien y temía de que se hiciese daño. Ese día paseaba junto a la Alicia pequeña y uno de los Sombreros que había conocido ese mismo año. La Alicia pequeña había sufrido daños con Sombreros anteriormente y se adornaba con prendas para aparentar ser mas dura, aunque sus ojos dejaban ver lo frágil que era. Tiempo después ella se fue y estuve a solas con ese sombrero que tanto me gustaba. Ese Sombrero se dio a conocer mas de sí. Ahora que recuerdo, esos escasos minutos en los que estuve a solas con ese Sombrero fueron los minutos mas felices de mi vida en aquel extraño lugar. Pasaron unas semanas, mi cabeza estaba fría y necesitaba un Sombrero. Pensé en aquel Sombrero que me hizo tan feliz aquellos minutos. pero él no era de mi talla y aun contenía los cabellos de aquella desconocida Alicia para mi, asi que decidí ir a por el otro Sombrero.... pero era demasiado tarde. Aquel Sombrero lo llevaba otra alicia. Tras esto, deprimido, comencé a llorar. Nunca antes me había sentido tan triste desde la perdida de mi primer Sombrero, el cual, lo llevaba otra alicia en su cabeza. Con el paso del tiempo conseguí acercarme mas a aquel Sombrero con cabellos de alguna Alicia y a otro Sombrero que nunca se separaba de él. Cuando ya tenia a estos Sombreros junto a mi, el sombrero de la chica alta del quimono los espantó quedándome solo de nuevo. Fue en ese instante cuando me enfade con aquel sombrero y obligue a aquella Alicia a que se lo quitase, pero ella se negó rotundamente, así que las abandone y me fui junto a estos Sombreros, ya que con ellos me sentía acogido, no como con aquellas Alicias que fueron perdiendo su conciencia a causa de sus sombreros. Esto nos lleva a la época actual en la que yo estoy comenzando a escribir este diario, en el suelo de la caverna donde hace un año y una semana, refugiado nuevamente por un resfriado, conocí a un Sombrero que ahora está roto... Dejo atrás sin escribir la forma en la que conocí a la Alicia portadora de aquel Sombrero, el tiempo en la que deseé llevar a el otro Sombrero y el tiempo en el que intenté quitarle el sombrero a la Alicia alta del quimono para colocare ese Sombrero que quise llevarlo sobre mi cabeza. Ahora estos dos Sombreros me acompañan, aunque ahora rara vez consiga verlos a aquel Sombrero que me regaló aquellos minutos tan felices en este mundo, sigo queriéndolo tener a mi lado, aunque quise tenerlo en mi cabeza durante meses. y a la Alicia que lo portó antes de que yo lo conociese. Ahora solo espero que esta Alicia lo lleve en su cabeza, aunque tampoco quiero que ocurra como con las otras Alicias. Y aquí estoy yo, escribiendo este diario y buscando a mi Sombrero en este País de las Pesadillas...
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