domingo, 6 de julio de 2014

Día 52: ¿No ha sido solo un sueño?

Hoy, en este país, despierto de la ilusión, me ha parecido vivir en otra ilusión mayor, una ilusión en la que aparecieron varios Sombreros.
Mientras me arretiraba en mi caverna escuché voces, voces que probenian de aquel viejo espejo de cristal que contemplé en mi sueño. El espejo mostró la imagen de un Sombrero mientras que emitia sonidos estraños, la imagen del Sombrero oscuro. Me arrodillo asombrado ante el espejo, pero esta vez cambiaron las cosas; mis ojos no derramaban lágrimas, sino que observaban el espejo con alegría, noté algo que no había conocido algo realmente nuevo para mí, una verdadera amistad con un Sombrero. El tiempo comenzo a correr y no sentiamos la presencia de ello, hasta que llegó la hora de despedirnos.
El primer Sombrero, llegó hasta a mí como un recuerdo, como un recuerdo que habia volvia a llamarme, pero supe responder, cogiendo todos mis recuerdos con él y llevandolo a las llamas que acabarian con su existencia. Las llamas danzaban mientras destruian los recuerdos, creando un gran rastro de humo que se acercaba a mi impregnando de su olor todos mis ropajes, porque aunque borremos todos los recuerdos, una pequeña parte se quedará con nosotros.
Mientras pensaba sobre ello me dispuse a caminar por el valle. Mientras caminaba tenía miedo de encontrarme con aquel Sombrero de mis sueños, aquel Sombrero de ojos marrones, hasta que mi pesadilla se encarnó, encontrandome con él cerca del bosque. Al principio, no paraba de pensar que él, solo era un simple sueño y nada de esto era real, pero recordé los recuerdos carbonizados del primer Sombrero, eso me hizo pensar en lo ocurrido. Aunque intente reconocer que él solo era un sueño, no iba a conseguir olvidarlo, el humo volvería a por mí, no debía huir de mi pasado, porque mi pasado es lo que soy. Cuando el Sombrero tenía que marcharse, estaba buscandome con la mirada, así que le respondí con mi mirada y una sonrisa, y tras esta me devolvió la ronrisa y continuó con su camino, y continué con mi camino.
El pasado nos dice quienes somos realmente, pero es mejor enfrentarse al pasado cuando se encuentran cabos desatados, porque estos, deshilacharán nuestra persona.