Continuo en mi crisálida, donde espero paciente mi metamorfosis, para poder transformarme, poder abrir mis alas y abandonar el país de las pesadillas. Mientras sigo preparandome, transformandome poco a poco, llegan varias cuestiones a mi mente. ¿Estaré suficientemente preparado para llegar a ese país y para seguir a la Oruga? Mis dudas me torturan e intento eleminarlas consultandoselo a la Oruga, pero prefiero callar, el camino lo debo realizar yo, y esta pregunta es mi pequeño paso para empezar el camino. Mis pensamientos son interrumpidos por el ruido de unos molestos gusanos, unos gusanos que solo dicen lo que conocen, aunque ni ellos mismos le encuentren sentido a esto, comienzan ha hablar mas y mas fuerte y destruyen cualquier razonamiento, huyen del mundo razonal mientras se centran en su absurdo mundo material, donde repetir palabras es lo importante aunque no sepan ellos mismos lo que significa. Cuando el ruido es demasiado alto como para sentir los latidos en el oído se callan completamente. Yo respiro aliviado pero entonces ellos comienzan a morder mi crisalida, acabando con la razón ya que para ellos es algo absurdo y una perdida de tiempo, mientras yo las observo, ellos están aplicando letras y números sin sentido, sin usar ningún razonamiento a lo que hacen, y gritando los números de sus trabajos sin sentido. Ahora lo veo claramente, la perdida de tiempo no esta en razonar, esta en creer que se conoce, y sobre todo, en creer aprender.