Ha pasado ya mucho tiempo desde que llegué a esta nueva tierra, esta tierra que no se encuentra cruzando aquel rio, sino que volviendo al mar, cerca de aquel acantilado que soñe. Este lugar se encuentra plagado de sombreros y alicias, pero parece que muchos no se percatan de mi presencia, y se refugian entre unos y otros, y a los pocos Sombreros que he conocido se encuentran distantes.
Aunque hayan nuevos sombreros y nuevas alicias, me acuerdo de las Alicias y Sombreros que allí conocí, pero la distancia que antes se hacia eterna, ahora se convierte en una tortura, y pienso cada día en cambiar el pasado, coger otro tren y cruzar el rio en lugar de volver hasta aquí, pero es imposible.
Mi sentimiento de soledad aumenta cada día que pasa y con cada ola que rompe, pero he de enfrentarme contra esta y el dolor que provoca, pero cada dia se hace mas profunda mi herida cicatrizada, que penetre mas el frio que habia desvanecido, y que vuel a a buscar mi Sombrero, cuya busqueda nunca debí haber retomado.
martes, 4 de noviembre de 2014
Día 161: Mirando al mar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)