Jabberwocky, verdugo de los sueños, despierto se dejó.
Ahora, con mi Espada Vorpal entre mis manos he de luchar, por sueños por cumplir, mejor dicho, realidades por realizar. Su pestido y burbujeante aliento me lleva a recordar el pasado. Tiempo atrás, en el tarcal veraniego, junto a aquel Sombrero. Mis poderes comienzan a desvanecerse, la sabiduria de la Oruga se basa en las preguntas y curiosidad, el tiempo pasado es fijo e inmutable. Tras esto consigo despertar gracias al grito de una Alicia en el momento en el que Jabberwocky me golpeo con sus garras. Miro a mi alrededor, encuentro a el Sombrero oscuro volcado cerca mía cuando de repente una ráfaga de viento lo aleja a escasos metros de mi. Abrumado por el hálito del Jabberwocky arrojo al suelo la espada, y me aferro a el tiempo pasado que contemplé por él. Comienzo a llorar, abrazando la piedra donde comencé a escribir este diario. El Jabberwocky se encuentra a escasos centímetros de mi, prepara sus garras cuando de repente entra con otra Espada Vorpal la Alicia del Sombrero y logró cortar la mano del Jabberwock. Yo me levanté y empuñe mi Espada Vorpal, no debía huir al pasado, he de permanecer firme para tener el futuro en mis manos.
Y aquí estoy yo, empuñando mi Espada Vorpal junto a mi aliada, luchando por el futuro y intentando evitar la debilidad, enfrentándonos a Jabberwocky, en este país de las pesadillas.
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