domingo, 10 de noviembre de 2013

Día 400: Nunca Jamás

Me levanto del suelo e intento mantenerme en pie sobre el tablero de ajedrez que tengo bajo mis pies, observo de nuevo las piezas. Dos Alicias se acercan y me abrazan, giro la vista y observo las 8 piezas rojas del tablero, los 8 Sombreros que influyeron en mi vida, los ochos Sombreros que me dañaron de frente, los que me dañaron con mentiras, los que me dañaron burlándose toda barrera, y el que mas me dañó y el que aun no pudo acercarse para hacerme daño. Miro para el lado blanco, allí observo a las Alicias, las Alicias que siempre me han protegido de los ataques de esos Sombrero, las que siempre han intentado evitarme el daño de los Sombreros, pero observo a sus lados y observo muchos espacios vacíos. Observo detenidamente y me doy cuenta. Corro hacia el final de tablero y retiro todas las piezas rojas. Después cojo dos Sombreros y los coloco en el lado de las figuras blancas con las Alicias. Los Sombreros nunca he podido verlos como verdaderos amigos y siempre los he visto como Sombreros que debo colocarme sobre mi cabeza, un gran error. Ahora, con estas Alicias y Sombreros elimino todas las piezas rojas arrastrándolas al vacío, el verdadero juego no consiste en Alicias contra sombreros, sino en fichas blancas contra rojas. Después de esto corro hacia el lado de las figuras blancas, y juro que evitaré a toda costa el ataque de nuevos Sombreros, y evitar que estos nos vuelvan a hacer daño, así que pulso el interruptor, el reloj corre, y el verdadero juego comienza.

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