Continuo caminando por mi frio desierto, hasta llegar a una parte llana, un extenso plano. Continuo caminando por este llano hasta que tropiezo con algo frio y duro. Bajo mi mirada y observo unas vias de un tren heladas, cubiertas por la nieve y cubierta con Palmeras azules en el paso de las vias. Me levanto y me acerco ha las palmeras tumbadas sobre la via e intento empujarlas para quitarlas del camino, pero veo que son muy pesadas y tras varios intentos cedo. Quizas estas vias nunca lleguen a estar limpias y quizas no pueda pasar un tren de nuevo.
Tras un tiempo levanto la vista y observo a dos Orugas, la Oruga que estuvo a mi lado el pasado año y la Oruga que este año me acompaña, las dos insistian en que yo podria mover esas Palmeras azules, para así coger el tren que me haga abandonar este lugar, mi crisalida, y poder viajar a aquella tierra deseada y tan lejana, al lugar donde los Sombreros y las Alicias acuden, a el verdadero País de las Maravillas.
Tras volver la vista de nuevo observo y ya no se encuentran de nuevo las Orugas, pero en su lugar se encuentran dos Espadas Vorpales, a las que me acerco lentamente, tras empuñarlas comienza Sanctus a brillar nuevamente, con un fulgor mas cálido e intenso, un fulgor que debo hacerlo brillar hasta derretir la nieve que me rodea y arrojar las palmeras de las vias. El tren pasará dentro de unos meses y debo dejar la via despejada.
domingo, 9 de marzo de 2014
Día 521: Cruzar las vias
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